martes, abril 07, 2009

Un nido infesto

Viendo los sucesos en nuestro país he llegado a la conclusión macabra de que vivimos en un nido de odio, ahí estamos, nacemos, vivimos y somos alimentados ¡con gran esmero! por la banda maléfica. No pasa día ni hora en que no nos den "nuestro alimento de odio". No se salva nadie ¡ni el mas bueno! todos explotamos de rabia, todos reaccionamos con pensamientos y palabras de una violencia nunca creída. He llegado a esa conclusión porque no puedo creer que los hechos que nos hacen odiar sean fortuitos, esas cosas ¡tienen! que ser planeadas y tener un fin ...tener al país entero enfurecido y deseando cosas horrorosas en contra de "los benefactores socialistas". El tiempo en que los veíamos como unos pobres equivocados... ya paso. En todas mis cavilaciones he llegado a entender el germen de las guerras civiles...llevar a la sociedad al limite en el que ya no hay fuerza moral posible de aplacar el odio, ya no hay fuerza espiritual, ni principios morales que valgan ¡ese es el fin de esta "alimentacion" constante de odio! ¡dividirnos! ¡sacar a flote lo peor que podemos tener! ¡olvidar que somos personas de bien! ¡ olvidar que somos gente de paz! y entonces ¡explotar!. A veces no es una migajita de odio sino todo un tetero. La sentencia, espantosamente injusta, desmedida, cruel que se le dio a los policías y comisarios de la Policía Metropolitana, fue un plato muy bien servido de odio al pueblo venezolano. ¡treinta años de cárcel! ¿que puede haber sentido (si es que sintió algo) esa jueza vendida, corrupta...¿satisfacción por la orden cumplida? ¿podrá haber sentido temor de Dios semejante tipa? ¿se habrá dado cuenta que cambio de profesión? ¿que ya no es una jueza sino una prostituta que se vende?...no se, no puedo entender, lo que si se es lo que los venezolanos sentimos ¡una rabia inaudita! ¡una tristeza tan profunda que nos ahogamos! si...¿y por que no decir la verdad? ¡¡¡un odio terrible!!! un sentimiento que nos era totalmente desconocido y que esta ahí, y ahí estará hasta que veamos la verdadera justicia de Dios... guindando en los faroles. Esto tendrá un fin y ojala que en ese momento mande sobre nuestros corazones esa parte bella que siempre ha tenido el pueblo venezolano, ese amor hacia el prójimo, esa alegría de dar vida y no esos sentimientos negros, espantosos que tenemos en estos momentos que lo que claman es muerte y destrucción hacia la plaga que nos oprime. Estoy abriendo mi corazón para drenar algo esa cosa horrible, pegajosa, oscura que tiene a mi pobre corazón tan oprimido que duele, duele y duele. No hay descanso, se trata de no pensar para poder continuar...pero no es posible...simplemente la alimentacion constante de odio esta haciendo efecto. Quiera Dios que no lleguemos al fin que ellos quieren.

2 comentarios:

adelita dijo...

Asi es, lo que dices del odio sembrado, Yo me reuno con unas senoras mas viejitas que yo,unas mujeres dulces y caritativas y sin embargo les he oido unas expresiones terribles contra el Tipejo despues de una de sus largas cadenas de insultos y agresividad. Pido a Dios podamos mantenernos en cierta paz hasta que esto termine de alguna forma.
Un beso
Ade

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Entiendo que a veces cuesta y que, humanamente, es difícil reaccionar de otra forma...pero quienes fomentan el odio es porque lo buscan y se alimentan de él; si no hacemos caso de esas estrategias, se terminan muriendo de hambre tarde o temprano.

La idea de ellos es hacer un círculo vicioso del odio que termine destruyendo la sociedad venezolana para crear una nueva en base a la ley del más fuerte; pero como pueblo digno que son, no se dejarán avasallar y eso también es planeado dentro de las conciencias de la gente buena.

Cuesta...pero no se dejen llevar por el mismo torrente de odio. n tu caso, tienes que drenar cosas tan importantes como ese odio...así que mejor no le dejes espacio a la entrada. Saludos afectuosos, de corazón.